domingo, 6 de octubre de 2013


HABLEMOS CON LA VERDAD

Por Sofía Flores

Mencionar solo el nombre Fujimori para muchos sin memoria ni suficiente sensatez es sinónimo de corrupción, delitos de lesa humanidad, dictadura u otros tantos adjetivos despreciativos, sentimientos no adheridos a otros gobiernos que sometieron a nuestro país en la etapa más cruenta vergonzosa e indignante de nuestra historia.

La salita de Montesinos fue el inicio para este odio, fue el correr de una cortina que durante muchos años de gobiernos democráticos estuvo oculta tras la fachada de políticos con maniobras o jugadas bajo la mesa, los negociados estaban allí a todo nivel , millones de negociados entre corrupción y coimas se hacían , se cometían los peores tráficos de influencias , se tapaban delitos de lesa humanidad , nuestros políticos sabían lo que sucedía en el interior de nuestro país sometido a la explotación e intimidación de autoridades y la inhumana subversión, se conocía  pero para todos era mejor callar.

Los videos de Montesinos fueron la bomba que refregó en nuestras narices esta realidad democrática, la corrupción no se creó ni se descubrió como una panacea, la caja de pandora se abrió, pero nuevamente Alberto Fujimori  fue el encargado de enfrentar esta morbosa cultura que nos ha venido acompañando por siempre.

Alberto Fujimori no tuvo la opción de sus antecesores en hacer un gobierno de pantalla, mientras la corrupción y los abusos seguían, como  fue con los periodos de Belaunde o Alan García, a Fujimori le toco afrontar esta realidad, pero fiel a sus principios el simplemente hizo lo correcto, dadas las circunstancias apremiantes donde nos encontrábamos, pudieron haber fallas porque no estamos en un mundo perfecto, pero los frutos se vieron cuando se estabilizo el país y se logró la paz.

En aquellos años tan sangrientos solo el temple y el poder de decisión de este hombre, hizo posible tan ansioso anhelo en nuestro país, en esos tiempos los peruanos necesitamos de Fujimori, aunque sea difícil reconocer por algunos, esta hazaña jamás hubiera sido posible sin las características innatas de la personalidad de Alberto Fujimori.

Fueron años difíciles en la recuperación, los peruanos con menos fortaleza se llenaron de resentimiento entre la perdida de sus empleos, la escasez o ausencia de recursos, solo aquellos con suficiente entereza para entender esta situación pudieron salir adelante sin el veneno del odio y la venganza, sin embargo nosotros solo padecimos una parte de aquellos sacrificios que millones de seres en el mundo soportaron por cruentas guerras muy superiores a la nuestra, pudieron seguir llenándose de resentimiento pero ellos optaron por avanzar en solidaridad aprendiendo del pasado .

Conocer los males de una democracia tal como se hicieron con los famosos vladivideos, es humillante para cualquier político, se puede por ello entender el odio hacia Fujimori  pero no se puede aceptar tanta injusticia de envolver en su persona todo los males inherentes de nuestra cultura, porque de todos nuestros gobiernos democráticos con lodo de inmoralidad política solo hay un hombre preso, condenado, sentenciado  e inclusive despreciado, porque no basto para esta casta de políticos inmorales escavar legalmente la manera de desaparecer a Fujimori , también se buscó con ayuda de ciertos personajes faltos de profesionalismo en los medios de comunicación, el clima de resentimiento, venganza y humillación , sorprendentemente lo consiguieron.

Afortunadamente la verdadera justicia tiene un aliado, el tiempo, cada día es mayor  el porcentaje de peruanos quienes reconocen el trabajo del ex presidente Fujimori y están atentos ante cualquier manifestación de su parte en hechos de la política actual.

Algo muy inconveniente para los enemigos de Fujimori es tenerlo en la carrera política, hay un temor latente a consolidar su legado como partido , es notorio Fujimori fue capaz de cimentar un partido con hechos algo que ningún líder ha podido hacer como partido , nuestros viejos partidos  políticos solo han podido sobrevivir en base a promesas.

Hoy ante cualquier manifestación de Fujimori no pierden la oportunidad de llamarlo falto de moral, corrupto e incluso delincuente, todo es permitido con la finalidad de mantenerlo fuera del ring político.

En nuestros medio de comunicación, aún hay periodistas faltos de objetividad e imparcialidad con los hechos de nuestra historia, aún persiste en ellos el sello distintivo de inmoralidad con solo mencionar el nombre de Fujimori y con ello están haciendo uso de una profesión sin ética para ser el arma consciente o inconsciente de aquellos malos políticos hambrientos de venganza.

La verdad debería ser enunciada con equidad donde la razón nos lleve a aceptar la realidad de los hechos que  nos tocó vivir, no obstante esta verdad está siendo opacada con sentimientos moralistas o intereses particulares.

Alberto Fujimori podrá estar físicamente preso, más no su pensamiento ni su libertad de expresión,  como ex presidente forjador de un país estable económicamente tiene toda la facultad para criticar o elogiar los aspectos de nuestra realidad política.

Es un grave error, una falta de profesionalismo intimidar en la persona de su hija Keiko u otro familiar, así como a cualquier fujimorista  la premisa de falto de  conciencia moral al gobierno de Fujimori, con ello en forma ignorante se está limpiando injustamente  de todos los vejámenes, abusos y errores a TODOS nuestros gobernantes y políticos democráticos dejándolos en una clara impunidad.

Viéndolo  con este criterio tan estrecho  tendríamos objetar las declaraciones de Toledo, García y hasta el propio Ollanta con tantos problemas en su haber sobre corrupción y tráfico de influencias, pero claro  videíto manda.

Fujimori salvo la vida de miles  de peruanos sometidos a una ola de violencia,  salvo al país financieramente esto le da todo el derecho moral a criticar al mal gobierno de Ollanta Humala o cualquier otro.

Fujimori plasmo en logros sus promesas,  pese a toda la corrupción e inmoralidad de nuestro sistema existente, hizo realidad una obra jamás igualada por ningún presidente, una democracia se mide por resultados y la democracia de Alberto Fujimori dio sus frutos, los cuales hoy  nos permiten la estabilidad financiera tan elogiada internacionalmente.

Pero este hombre está preso su máximo delito abrir la caja de pandora que humillo a esa clase política acostumbrada a vivir del estado a costa del pueblo, convirtiéndose en el enemigo que día a día trata de mantenerlo no solo privado de su libertad sino en el silencio.

Ningún peruano puede aceptar esta intimidación, Fujimori nos demostró valentía cuando se enfrentó a la adversidad, ahora la valentía debe ser dirigida por nosotros para mantener su voz en alto diciendo la verdad.  

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